El calzado suele quedar a la sombra del textil en las conversaciones sobre el DPP, pero entra en el mismo marco y tiene retos propios. Esto es lo que conviene tener preparado.
El calzado también está en el punto de mira
El Pasaporte Digital de Producto nace del Reglamento (UE) 2024/1781 (ESPR), en vigor desde julio de 2024. El textil y el calzado comparten cadena de valor y presión regulatoria, así que si vendes zapatos en la UE te interesa preparar los datos con la misma antelación que una marca de ropa.
Los datos que lleva el pasaporte de un zapato
- Identidad: modelo, referencia, marca y fabricante.
- Materiales por componente: corte (upper), forro, plantilla, suela y adhesivos. El calzado es multimaterial, así que conviene desglosar cada parte.
- Origen y fabricación: dónde se produce y las fases relevantes (curtido, montado, ensamblado).
- Contenido reciclado por material, cuando lo haya.
- Sustancias preocupantes (REACH): especialmente en pieles curtidas y adhesivos.
- Durabilidad y reparabilidad: si la suela se puede recambiar o el zapato resolear.
- Reciclabilidad e instrucciones de fin de vida.
Cuero, cromo y adhesivos: la parte delicada
La trazabilidad de sustancias es donde el calzado se juega más. El curtido al cromo, ciertos adhesivos y tratamientos hidrófugos son los puntos que las autoridades y los clientes miran primero. Pide a tus proveedores de piel y suela una ficha con la composición y las sustancias declaradas; es el dato que más cuesta conseguir después.
Qué puedes hacer ya
La fecha exacta de obligación para calzado todavía se está perfilando dentro del plan de trabajo del ESPR, pero la tarea lenta —reunir la composición por componente de cada modelo y los datos de tus proveedores— puedes empezarla hoy. Además, muchas cadenas ya piden datos «listos para DPP» como condición para referenciar producto.
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